Cómo los agricultores hacen crecer las uvas Thompson Seedless

26 de septiembre de 2014
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No es un secreto que muchos de nosotros tenemos un fetiche con lo grande. Ya sea una hamburguesa o unas papas fritas, algunas porciones se han vuelta extrañamente grandes.

 

Pero no todo lo súper grande es poco saludable.

También nos gusta las frutas grandes, en especial las uvas. Los agricultores hacen de todo para obtener uvas tan grandes

y firmes como sea posible, incluido rociarlas con hormonas e incluso rascar un pedazo del tronco de la vid.

 

Por ejemplo, la clásica Thompson seedless. Cuando se la deja con sus propios recursos, la vid produce uvas verdes muy pequeñas: 1 o 2 gramos cada una.

 

Sin embargo, con la ayuda de algunos trucos horticultores, las bayas engordan casi cinco veces. También se vuelven más firmes y cilíndricas. Esto significa un mayor precio por kilo y mayores ingresos para los agricultores.

 

Entonces, ¿cómo los agricultores logran el tamaño extra en el tronco de la vid?

 

Algunos agricultores utilizan una práctica antigua y casi bárbara llamada incisión anular, que fuerza la planta a poner toda su alimento y energía en hacer frutas.

 

Las plantas tienen dos tipos de tubos en su tallo: el xilema y el floema.  El xilema bombea agua hacia las hojas desde la raíz, mientras que el floema envía alimentos desde las hojas hacia la raíz.

 

Si cortas el flujo del xilema, toda el azúcar y la energía se queda en la parte de arriba, donde crece la fruta. Así, las bayas engordan.

Así es como exactamente funciona la incisión anular. Los agricultores arrancan una sección de tronco del floema, esto evita que los azúcares bajen hacia la raíz. El floema se encuentra justo debajo de la corteza por lo que los agricultores pueden retirarlo con facilidad sin dañar el xilema, que se ubica más adentro en el tallo.

 

Lo llaman incisión anular porque el corte debe rodear todo el tronco para que funcione.

 

La practica se remonta a la antigua Grecia, dónde el padre de la botánica, Teofrasto, escribió sobre los “tallos ceñidos” en los que colocaba pinzas de metal en los perales y sobre otras formas de “castigar a las plantas” para que agilicen las producción de frutas.

 

Incluso, Shakespeare menciona esta técnica en su obra Ricardo II.

 

La vid se cura a sí misma luego de algunas semanas por lo que no daña la salud de la planta. Aunque la incisión circular es un trabajo muy intenso, los agricultores obtienen rentabilidad en su inversión: puede aumentar el tamaño de las bayas en un 10 a 30 por ciento.

 

Para engordar la fruta aún más, los agricultores utilizan un truco más común: la terapia con hormonas.

 

Al igual que las hormonas sexuales son utilizadas para engordar la res, una hormona vegetal llamada ácido giberélico puede fortalecer las bayas.

 

Las uvas son tan diferentes a los humanos que sus hormonas no causan preocupación sobre cómo podrían afectarnos.

 

Sin embargo, estas hormonas tienen un gran impacto en el crecimiento de la fruta. Los agricultores incluso pueden controlar la forma de las bayas. El ácido giberélico vuelve las a uvas grandes y cilíndricas, mientras que otros químicos pueden darles una forma redonda.

 

Algunas uvas con pepa, como las Red Globe, tienen frutas grandes por naturaleza. Por otro lado, por décadas se ha estado trabajando en cultivar variedades de uvas sin pepa que requieran bajo mantenimiento.